El comienzo del ministerio en Galilea 1 estudio
Milagros 2 estudios
El comienzo del ministerio en Galilea
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PER055
La primera pesca milagrosa
La perícopa 55 relata la primera pesca milagrosa, narrada únicamente por Lucas (Lc 5.1-11), al comienzo del ministerio de Jesús en Galilea. Tras una noche de pesca infructuosa, Jesús ordena a Simón Pedro que eche las redes, lo que provoca una captura extraordinaria. Este acto milagroso, distinto del de Juan 21, parece haber permitido a los discípulos atender las necesidades de sus familias antes de dejarlo todo para seguir a Jesús, y ilustra la providencia divina que acompaña a cada llamamiento.
Marcos 1.16-20 (Reina-Valera 1909) :Y pasando junto á la mar de Galilea, vió á Simón, y á Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores.Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.Y luego, dejadas sus redes, le siguieron.Y pasando de allí un poco más adelante, vió á Jacobo, hijo de Zebedeo, y á Juan su hermano, también ellos en el navío, que aderezaban las redes.Y luego los llamó: y dejando á su padre Zebedeo en el barco con los jornaleros, fueron en pos de él.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Milagros
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MIR003
Primera pesca milagrosa
El pasaje de Lucas 5.1-11 muestra la autoridad de Jesús y el llamamiento de Simón Pedro. Tras una pesca milagrosa, Jesús invita a Pedro a ser pescador de hombres, lo que ilustra la misión evangélica.
San Lucas 5.1-11 (Reina-Valera 1909) :Y ACONTECIÓ, que estando él junto al lago de Genezaret, las gentes se agolpaban sobre él para oir la palabra de Dios.Y vió dos barcos que estaban cerca de la orilla del lago: y los pescadores, habiendo descendido de ellos, lavaban sus redes.Y entrado en uno de estos barcos, el cual era de Simón, le rogó que lo desviase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde el barco á las gentes.Y como cesó de hablar, dijo á Simón: Tira á alta mar, y echad vuestras redes para pescar.Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red.Y habiéndolo hecho, encerraron gran multitud de pescado, que su red se rompía.E hicieron señas á los compañeros que estaban en el otro barco, que viniesen á ayudarles; y vinieron, y llenaron ambos barcos, de tal manera que se anegaban.Lo cual viendo Simón Pedro, se derribó de rodillas á Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.Porque temor le había rodeado, y á todos los que estaban con él, de la presa de los peces que habían tomado;Y asimismo á Jacobo y á Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo á Simón: No temas: desde ahora pescarás hombres.Y como llegaron á tierra los barcos, dejándolo todo, le siguieron.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
MIR040
Segunda pesca milagrosa después de la resurrección
Juan 21.1-14 relata la pesca milagrosa después de la resurrección, en la que Jesús resucitado reaparece en la orilla del mar de Tiberíades y aconseja a sus discípulos sobre la pesca. Es reconocido por Juan cuando la red rebosa de peces. Pedro, transportado de alegría, nada hasta él, mientras Jesús prepara una comida simbólica.
San Lucas 5.1-11 (Reina-Valera 1909) :Y ACONTECIÓ, que estando él junto al lago de Genezaret, las gentes se agolpaban sobre él para oir la palabra de Dios.Y vió dos barcos que estaban cerca de la orilla del lago: y los pescadores, habiendo descendido de ellos, lavaban sus redes.Y entrado en uno de estos barcos, el cual era de Simón, le rogó que lo desviase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde el barco á las gentes.Y como cesó de hablar, dijo á Simón: Tira á alta mar, y echad vuestras redes para pescar.Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red.Y habiéndolo hecho, encerraron gran multitud de pescado, que su red se rompía.E hicieron señas á los compañeros que estaban en el otro barco, que viniesen á ayudarles; y vinieron, y llenaron ambos barcos, de tal manera que se anegaban.Lo cual viendo Simón Pedro, se derribó de rodillas á Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.Porque temor le había rodeado, y á todos los que estaban con él, de la presa de los peces que habían tomado;Y asimismo á Jacobo y á Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo á Simón: No temas: desde ahora pescarás hombres.Y como llegaron á tierra los barcos, dejándolo todo, le siguieron.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org